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Cultura en Huarochirí

La cultura de Huarochiri es un tapiz vibrante e histórico Andina y Española. Una cultura llena de arte, danzas y mitos. Sus ricas tradiciones es una combinación de dos culturas que existe más de cinco siglos y continúa evolucionando de generación en generación.


 

Lucha por justicia: Rebelión de Huarochirí en 1750

Desde la conquista española del Perú, la población andina fue protagonista de diferentes movilizaciones lucha por justicia contra los colonos. Se han expresado, de una parte, el rechazo de los abusos de la administración colonial con el fin no solo de llamar la atención, sino de quebrar las bases del pacto colonial. Sobre todo, después que el Virrey Toledo estableció en el seno de la población andina cuando implementa relativo del acondicionamiento colonial en toda la región de Huarochirí, en el cual los Ayllus es reducida de 2,000 a 39 caseríos. Así concentraron a pueblos y ciudades dentro los territorios de la zona sur de Huarochirí y Yauyos. Los más afectadas fueron los Checas, quienes tuvieron una gran labor como redactores y registradores en la lengua quechua.

Cuando los conquistadores llegan a Lima en 1534, tenían una preocupación de ataques de los indios por Huarochirí, entonces envían una expedición bajo el comando de Hernando de Soto y Diego de Agüero a la zona sur de la provincia de Huarochirí para establecer control en un lugar estratégico. Con ese objetivo, en el lugar estratégico fue fundada la ciudad de Huarochirí, por donde pasaba la vía que se dirige hacia los Andes. Esa vía era denominada camino (Real) Inca que comienza en Pachacamac, y continua por Huarochirí, luego se dirige a Jauja, Tarma y luego conectarse con la ciudad imperial Cuzco. Desde entonces la ciudad era capital del corregimiento, donde residía el corregidor y una pequeña guarnición militar para controlar los peligros de los indios, como también para controlar las rebeliones de insurgentes.

Pasan más de 216 años después, el pánico se había apoderado como a una realidad que se acercaba, llegan a Lima las noticias llevadas por unos curas que huyeron a pesar de que tenían protección de los Indios de Huarochirí. Uno de ellos escribe a un familiar en España, que si los Indios de Huarochirí, Tarma, Jauja y Cuzco asaltan, se acaba el Reyno del Perú para los españoles. De la misma manera era la preocupación del virrey Blasco Núñez de Vela que expresa, Huarochiri es el cuello que une a Lima con el interior y por su proximidad a la capital, una rebelión perturbaría su tranquilidad, causando muchos daños. La abundancia de los abusos, la rebelión de Huarochirí se originó como parte de un levantamiento más amplio, de un grupo de rebeldes de Lima planeaba atacar al palacio virreinal por la noche, matar las autoridades, luego juntarse con Juan Santos. Fue descubierto cuando uno de ellos se confiesa de estos planes a su confesor. Las autoridades respondieron y la mayoría fueron arrestados y sentenciados.

Las protestas contra el dominio opresor español, era la explotación colonial por la administración borbónica se incrementaba, donde toda la región de la provincia de Huarochirí es sacudida por movilizaciones indígenas. Se sumaron los indios que trabajaban en las minas en la región del Rímac, los trabajadores agrícolas en las haciendas cera de Lima, y los indios campesinos de la región de Lurín y de Mala. Mas grande aun ha sido el desacuerdo con los corregidores pícaros que oprimían a la gente. Eran frecuentes los reclamos a las autoridades del virreinato en contra los corregidores que se burlaban de la justicia de la corona.

Entonces, así comienza la rebelión liderada por el Indio Francisco Inka (Inga) Jiménez, en 1750 en Huarochirí y Juan Santos Atahualpa en la ceja de la selva entre 1741 a 1761. Todo esto representa las cimas de este despertar indígena. Francisco Inka no estaba buscando una causa para convertirse en un héroe, su situación era difícil en aquellos tiempos. Francisco Inka, era natural del anexo de Lupo, Huarochirí, su apellido técnicamente era Ynga, descendiente de los incas, y de sangre azul. Sus ancestros fueron los nobles llamados “Los Yngas”, que llegaron del Cuzco en 1570 a Huarochirí. Como cualquier otro líder al mando, tuvo que actuar con firmeza sobre la creciente crisis de abusos que iban en aumento. Por eso, había momentos en que se necesitaba rechazar el tratamiento de los opresores de su gente. También, eran momentos en que se necesitaba lanzarse al lugar donde se puede resolver el problema de una forma u otra y no necesitaba sufrir en silencio.

En el pueblo de Lahuaytambo, se dirige a su gente y los dice: Vengo con un mensaje muy solemne, porque ha llegado la hora de luchar por la patria, por los hijos del mañana y nuestra libertad. Como una filosofía creativa, los brotes de inconformidad y protestas de los Indios campesinos habían respondido a los gritos del Indio Francisco Inka. La gente rápidamente llena la plaza, incluyendo su esposa y familiares para apoyar el mal trato de la gente y su indignación que se llevaba por años como un rodillo de explotación. Estos eran hombres honestos, buenos hombres, Francisco lo tenía claro, pero las circunstancias tienden a mover todas las pasiones. Los abusos inhumanos de los Indios campesinos fue la culminación de décadas de amargura e ira contra los colonizadores y contra la Corona.

En respuesta, a la reunión de Lahuaytambo, donde sembraron las semillas de la rebelión: un comité de hombres voluntarios se había establecido, entre ellos su suegro y su esposa María. El emergente líder Indio Francisco Inka en comando, quien fue designado para redactar un plan de ataque que era tan esencial de los acuerdos de su pueblo. Uno no se levanta para convertirse como un líder de un pueblo sin tener un excelente liderazgo para resolver los problemas de su comunidad. Entendió que su gente ya había expresado sus sentimientos y necesitaba tomar medidas para sofocar y tomar el corregimiento colonial de Huarochiri. No fue una decisión simple, él sabía que habría consecuencias graves y tenía mucho que perder.

Por otro lado, don Sebastián Francisco de Melo, soldado del ejército del rey Felipe V en el Perú, en su diario, es el documento principal de la rebelión de Huarochirí. Donde escribe que el descontento de la gente continuaba con distracciones menores que eran tolerables, pero la mayoría de los españoles despreciaban a los indios campesinos porque eran como brutos salvajes, de las estrategias, logros y fallas. El rencor entre la gente era contra los corregidores que más abusaban a los indios. Así, poco a poco continua el descontento contra los colonizadores, y como nadie podía hablar ni desafiar, el tratamiento de la fuerza colonial continuaba. Esto era claro para el Indio Francisco, la libertad era vital para que termine los abusos y florezca un mundo huarochirano, sea capaz de fomentar ideas para un futuro mejor.

Los indios de Lahuaytambo ya estaban listos para actuar con la rebelión que se proponía. El líder ordenó a su regimiento marchar a la ciudad de Huarochirí, que se encuentra al este y al otro lado de la montaña, cerca del río Mala. Viajan en caballos y a pie intentado ingresar a la cuidad durante la noche, las calles deberían estar vacías. En Huarochirí había conflictos entre grupos externos por repartimiento de sus bienes por las autoridades españolas, por eso el Corregidor español impuso disciplinas estrictas a los pobladores Indios, de lo contrario los aplicaba severas sanciones. No sabemos cómo se habían organizado, por el hecho de que Francisco Inka ocupaba un lugar destacado entre los jefes más respetados de la zona, los Indios simpatizantes establecieron puntos de control en la región de Lurín y Mala, donde vigilaban caminos y puentes en diferentes lugares por donde llevaban productos básicos que abastecían los mercados de Lima.

Mientras tanto y entes que todo, el virrey mandó una orden a la provincia, ordenado al Teniente de Corregidor capturar al indio rebelde, a mediados de Julio en 1750, cuando los españoles en la provincia ya tenían una idea de lo que pasaba por la disminución general de la obediencia y respeto mostrado hacia a ellos por los indios. El Corregidor pedio a Melo mantener la retaguardia en la región minera mientras él y un grupo de españoles y criollos residentes en la provincia salieron a la ciudad de Huarochiri en busca del rebelde. Cuando llegaron a la ciudad, capturan a la mujer del Indio rebelde y fueron recibidos por el curaca, quien prometió entregarles al Indio rebelde siendo él parte de la conspiración. Entonces los españoles contentos organizaron una corrida de toros en la plaza principal, sin saber ni darse cuenta de que los Indios campesinos rebeldes preparaban un ataque por el oeste, un lugar cercano de la ciudad.

La lucha en la ciudad de Huarochirí

Así pues había llegado el día, a mediados de julio de 1750, el líder Francisco Inka ordena a sus hombres el asalto preparado en el momento, ordena en grupos de tres indios ir a cada casa donde se alojaban los soldados españoles para eliminarlos y acabar con ellos. Después de la medianoche se estalló el asalto. El ataque fue totalmente desprevenido y durante la lucha, ambos lucharon por sus vidas y ambos lados fueron heridos y muertos, la sangre fluye de las heridas. La ciudad todavía estaba en camino al día siguiente, pero todos los soldados españoles fueron capturados o estaban muertos, incluido el Corregidor Villa de Moros.

De acuerdo con los hechos, cualquiera que haya sido el resultado, todos los españoles fueron muertos, y la rebelión se había realizado con éxito, tal como se había planeado. La verdad de esta lucha es Francisco Inka, quien era como una antorcha que ardía y alumbraba una luz de libertad en aquel espacio de Huarochirí. ¿Por qué?, porque ningún hombre está completamente libre de su debilidad e imperfección en esta vida. Los hombres de más genio y virtud con sus mentes activas son generalmente los esclavos más perfectos de amar la libertad. Se esfuerzan con toda su alma por ser algo más que una persona que ha tenido desventajas en su vida. Así los vencedores se quedan por un tiempo, pero los rumores de esta batalla se extendieron rápidamente hasta Lima, mientras tanto el Corregidor después de muerto fue decapitado, como escribe el profesor Oscar Anchivilca en su libro, "cortaron la lengua y luego bebieron chicha en su cráneo". El periódico “La Gazeta” de Lima afirmó que las noticias de la victoria inicial de los rebeldes provocaron una gran ansiedad en Lima.

Se cree que después del histórico levantamiento en Huarochiri, que tuvo lugar varios días con el triunfo liderado por el Indio Francisco Inka, llega a su fin sin celebraciones, ni discursos, ni gritos, ni danzas, pero con una acción por los derechos del hombre de aquella época. La lucha fue dura y difícil, sin duda, pero el perspectivo de lo que significaría un triunfo les daba fuerza moral y coraje. Fue una época de un suspiro en el curso de la historia de Perú, que demuestra los esfuerzos del Indio Francisco Inka. En este caso, la rebelión de Huarochiri no solo concierne como el “primer grito de libertad”, sino también por un grito de la dignidad básica de los indios peruanos como seres humanos, y así abolir la vertiente española cargado de injusticias.

No se necesita ser devino para saber que, con las noticias el soldado Melo escribe varias cartas dirigidos a los alcaldes y lleva una a Lahuaytambo dirigido de Langa. Así en Langa, se presentó don Juan Pedro, suegro y caudillo. Los Indios de Langa lo capturan y lo entregan a las autoridades a cambio de ganar más tierras, luego lo llevan a Lima. En recompensa, Langa recibe títulos de más tierras por ser “El pueblo leal”. Pero para los Indios campesinos de Lahuaytambo, esa acción lo caracterizaron como una traición, porque la lucha fue contra el abuso, la defensa de lo humano es básicamente una lucha de los Indios campesinos de la región.

El Indio astuto y muy versado en la historia colonial, claramente se preocupaba por el daño que podría hacerse a la reputación de su pueblo, por eso decidió irse a San Damián. Allí fue capturado, maltratado y encadenado hasta que llegan tropas de Lima. Luego fue condenado a la máxima pena de muerte de la orca en Lima, el 22 de Agosto de 1750. La mayoría de los colonos quería venganza más que justicia. Había razones de creer que no hubo ni audiencia, ni defensa, a pesar de que las audiencias se habían creado por España en Lima en 1542, cuando los alcaldes eran designados como jueces. Sin embargo, la situación de esta rebelión quedaba en los reflectores de Huarochirí como una chispa de los movimientos por libertad. Francisco Inka quizás no era un personaje simpático, pero era la figura central y nos deja una lección de la verdad eterna sobre la justicia hasta pagando con su vida. Esto debe ser recordado por los historiadores, sin olvidar, eso sí, que en buena parte de esa rebelión los acompañó su esposa María, su suegro Juan Pedro y los Indios campesinos de Lahuaytambo.

Los que se quedaron a trabajar en Huarochiri no eran ni españoles, ni criollos, ni mestizos, solo Indios, porque no hubo cruce de razas. Los españoles creían que las mujeres huarochiranas eran hijas de brujos. Pero como nos cuenta Francisco de Ávila en la obra “Dioses y Hombres de Huarochirí”, no eran brujos, sino sacerdotes andinos. Por eso, Tello nos decía que Huarochiri quedaba virgen de la influencia extranjera, libre de desarrollar nuestra propia cultura, aunque no lo compartimos totalmente. Así, más tarde, como ocurre siempre en las distintas regiones del Perú, llegan lo que le llamaban trasplantes, desde la Oroya, Tarma, Jauja y San Mateo con apellidos como Cuellar, Contreras, Tello, Villa y otros, porque eran hijos mestizos de españoles. Se quedan en la región y son también protagonistas de esta historia que representa la población actual. Hoy. como una opción los tataranietos de aquellos huarochiranos emigran a todas partes del mundo, no para conquistar, sino para desarrollar su capacidad en la conquista de un mejor futuro.

Creemos que está bien criticar a los colonizadores y defender la libertad y la justicia del pasado, y aun por el bien y el mal que han traído, y porque la colonia significó la explotación del Indio peruano. Criticar a los españoles, tratándose de peruanos, solo es admisible como autocriticas, porque nos queda claro que la libertad, aquel requisito sin el cual no podríamos desplegar nuestros intereses y obsesiones sea capaz de fomentar un debate de ideas que facilite nuestro éxito. Pero, tampoco hay que olvidar de aquellos españoles conquistadores, sin pisotear sus huesos, quizás sean nuestros ancestros. Quizás, por una parte de nuestras venas corren sangre española, y que nos han dejado la lengua que hablamos y la religión que profesamos. Hay que decirlo en voz alta, porque esta historia es nuestra historia, que es la realidad vivida, sacrificios hechas por pocos y para todos.

Dallas, Julio de 2020

© Pedro Pablo Inga Huaringa